Historia del tatuaje japonés


Las primeras muestras de la práctica de tatuajes encontradas en Japón son de hace más de 5000 años en unas pequeñas figuras recuperadas de tumbas. Estas figuras tienen en sus caras marcas y líneas que los expertos identifican con tatuajes, se cree que estas marcas eran signo de estatus sociales y también un modo de protección contra malos espíritus.

También existen textos históricos del siglo III antes de Cristo en los que se hace referencia a mujeres y hombres japoneses que decoran sus cuerpos con tatuajes.

Siglos más tarde, debido en gran parte a la poderosa influencia cultural de China, el tatuaje en Japón se convirtió en un tabú social, un estigma reservado durante mucho tiempo para las personas al margen de la ley y los criminales. Aquellas personas luciendo tatuajes sufrían a menudo una fuerte exclusión siendo obligados a vivir fuera de la sociedad y de la familia. Inevitablemente, encuentran su identidad en su exclusión social y se desarrolla una nueva sociedad, la gente tatuada.

El tatuaje en Japón se utilizó también como una forma de marcar a los criminales. Estos tatuajes de castigo eran normalmente líneas alrededor de las muñecas o líneas de diferentes tipos que recorrían los brazos de la persona. En algunas ocasiones la única forma de ocultar estas marcas delatoras de una vida anterior era cubrirlas con otros tatuajes, de esta forma surgió la práctica de tatuarse los brazos completos con escenas que disimulasen los tatuajes carcelarios, lo que hoy se conoce como una “manga”.

El tipo de tatuaje que ellos trabajaban se denomina “Bodysuit” y era muy común dejar el esternón sin tatuar con la intención de que al llevar el kimono no se vieran los tatuajes.

Hacia el final del siglo XVII el empleo del tatuaje como forma de marcar a los criminales empieza a verse reemplazado por otras formas de castigo y esto hace que al debilitarse su relación con el mundo criminal, el tatuaje artístico comience a emerger con más fuerza. Este cambio en su percepción abre la puerta a su evolución, desde este momento los tatuajes comienzan evolucionar hacia un estilo que quiere hacerse más bello y estético.

A pesar de que el tatuaje en Japón seguía siendo una práctica al margen de la ley de una u otra forma (estando prohibido en ciertos periodos de la historia), no existía ninguna restricción acerca de realizar tatuajes a extranjeros. Así fue como muchos maestros tatuadores establecieron sus salones de tatuaje en puertos de mar como Yokohama en los cuales realizaban muchas de sus obras sobre los cuerpos de marineros extranjeros. Su habilidad terminó siendo tan conocida que muchos dignatarios extranjeros se desplazaban a Japón (o aprovechaban una escala en el país) con la intención de recibir sobre su piel una obra de estos maestros del tatuaje.

Los tatuadores en Japón siempre se han considerado artesanos de gran habilidad y para practicar la profesión de pleno derecho debían superar un proceso de aprendizaje con un maestro que duraba cinco años en los que el aprendiz debía estar al servicio del maestro e incluso vivir con él a diario. Este tipo de aprendizaje es común en muchas otras profesiones artesanales de Japón. Los aprendices además de adquirir las habilidades técnicas del trabajo (manejo de herramientas, elaboración de las tintas) debían adquirir un conocimiento profundo de los significados de los tatuajes. Estos significados de tatuaje son muy importantes en las composiciones japonesas, por ejemplo combinar en un tatuaje flores de cerezo y una serpiente puede ser considerado un error o una muestra de ignorancia del tatuador, ya que cuando el cerezo florece la serpiente todavía está hibernando bajo tierra por lo que es un diseño que no tiene sentido.

El tatuaje japonés incorpora además un elaborado sistema de símbolos que combina los principios del ying y el yang, el empleo del espacio negativo en el diseño y la composición de las piezas, una apreciación estética por la anatomía y las líneas del cuerpo humano y la habilidad de contar una historia empleando imágenes que además debían hablar del carácter único de la persona que lucía el tatuaje. Todo un arte sutil y complejo.Para la realización de verdaderos tatuajes tradicionales no se emplean máquinas eléctricas sino herramientas también tradicionales, llamadas tebori (手彫り, significa “tatuaje hecho a mano“)

Tras la segunda guerra mundial el tatuaje dejó de ser ilegal. Y hoy en día porfín en las nuevas generaciones de jóvenes japoneses el arte del tatuaje esta siendo cada vez más aceptado y admirado.